A veces se confunde entrenar básico con entrenar poco.
Como si una rutina simple fuera una rutina incompleta.
Parece que por no usar muchas máquinas, muchas variantes o muchos ejercicios, el entrenamiento no fuera eficaz.
Durante mucho tiempo yo también pensé así.
Veía rutinas llenas de ejercicios diferentes, series, máquinas, ángulos y detalles. Y parecía que para entrenar bien había que hacerlo todo muy elaborado.
Pero cada vez tengo más claro que una cosa es entrenar simple y otra muy distinta es entrenar poco.
Entrenar básico no significa hacer tres ejercicios de cualquier manera y volver a casa.
Significa elegir ejercicios importantes y repetirlos el tiempo suficiente como para mejorar de verdad.
- Dominadas.
- Fondos.
- Flexiones.
- Sentadillas.
- Remo.
- Zancadas.
Ejercicios simples, sí. Pero no fáciles.
Porque una dominada bien hecha no es poca cosa. Sobre todo si la haces con buena técnica y progresando poco a poco.
Puedes hacer una rutina con 8 ejercicios y entrenar sin intención, realizando el mismo esfuerzo cada semana sin progresar.
O puedes hacer pocos básicos, que ejercitan todo el cuerpo y hacerlos con concentración, buena técnica, esfuerzo y progresión.
Para mí, ahí está la clave.
La clave es la progresión
Es lo que estoy descubriendo poco a poco.
Primero comencé añadiendo peso a mis ejercicios pero ahora lo estoy haciendo de otra manera.
En calistenia se puede progresar de varias formas, añadiendo repeticiones, añadiendo series o quitando descanso.
Añadir peso tampoco está mal pero creo que me estaba limitando y no me es necesario por ahora.
Solamente necesitas planificar bien tu entreno del mes.
Probar tus máximos y trabajar basándote en ellos.
La mejora llega siempre que seas constante.
Y sobre todo. Prefiero una rutina simple que pueda repetir durante meses o años, antes que una rutina perfecta que abandono en un mes.